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Sábado Hippie🍂 & Dulce🧡 XI: Chai Coffee

Bienvenidos a un Sábado Hippie & Dulce más 🙂 hoy os traigo una receta de café con leche especiada que espero que os encante para tomarla mientras leeis la historia que hoy quiero contaros… Estos últimos días he estado pensando mucho una vez más sobre lo importante que es estar bien con uno mismo. De lo esencial que es no depositar nunca tu felicidad en manos de otra persona. Porque como al fin y al cabo bien dicen, eres tú la única persona con la que vas a pasar el resto de tu vida.

En tus días bajos tú debes esforzarte en aportar luz, cuando estés triste tú eres quien debe hacerte feliz. Cuando estés sola, tú eres quien debe darte compañía. Tú eres quien debe aceptarte con tus más y con tus menos. Así que cuídate, mímate y quiérete mucho.

[El Amor & La Felicidad]

[Quiero contarte una vieja historia sobre un hombre que no creía en el amor. Se trataba de una persona normal, como tú y como yo, pero lo que lo hacía especial era su manera de pensar: estaba convencido de que el amor no existía. Había acumulado mucha experiencia en su intento de encontrar el amor, por supuesto, y observado a la gente que tenía a su alrededor. Se había pasado buena parte de su vida intentando encontrar el amor y había acabado por descubrir que el amor no existía.

Dondequiera que fuese solía explicarle a la gente que el amor no era otra cosa que una invención de los poetas, una invención de las religiones que intentaban, de este modo, manipular la débil mente de los seres humanos para controlarlos y convertirlos en creyentes. Decía que el amor no era real y que, por esa razón, ningún ser humano lo encontraría jamás aun cuando lo buscase.

El hombre continuó hablando incansablemente de todas las razones por las cuales creía que el amor no existía y siguió diciendo: «Yo ya he pasado por todo eso. No volveré a permitir que nadie manipule mi mente y controle mi vida en nombre del amor». Sus argumentos eran bastante lógicos y convenció a mucha gente con sus palabras. El amor no existe.

Sin embargo, un día, este hombre salió a dar un paseo por un parque, donde se encontró, sentada en un banco, a una hermosa mujer que estaba llorando. Cuando advirtió su llanto, sintió curiosidad, se sentó a su lado y le preguntó si podía ayudarla. También le preguntó por qué lloraba. Puedes imaginar su sorpresa cuando ella le respondió que estaba llorando porque el amor no existía. Él dijo: «Esto es increíble: ¡una mujer que cree que el amor no existe!». Por supuesto, quiso saber más cosas de ella.

-¿Por qué dice que el amor no existe? -le preguntó.
-Bueno, es una larga historia -replicó ella-. Me casé cuando era muy joven, estaba muy enamorada, llena de ilusiones y tenía la esperanza de compartir mi vida con el que se convirtió en mi marido. Nos juramos fidelidad, respeto y honrarnos el uno al otro, y así creamos una familia. Pero, pronto, todo empezó a cambiar. Yo me convertí en la típica mujer consagrada al cuidado de los hijos y de la casa. Mi marido continuó progresando en su profesión y su éxito e imagen fuera del hogar se volvió para él en algo más importante que su propia familia. Me perdió el respeto y yo se lo perdí a él. Nos heríamos el uno al otro, y en un momento determinado, descubrí que no le quería y que él tampoco me quería a mí. Pero los niños necesitaban un padre y esa fue la excusa que utilicé para continuar manteniendo la relación y apoyarle en todo. Ahora los niños han crecido y se han independizado. Ya no tengo ninguna excusa para seguir junto a él. Entre nosotros no hay respeto ni amabilidad. Sé que, aunque encontrase a otra persona, sería lo mismo, porque el amor no existe. No tiene sentido buscar algo que no existe. Esa es la razón por la que estoy llorando.

Como la comprendía muy bien, la abrazó y le dijo:

-Tiene razón, el amor no existe. Buscamos el amor, abrimos nuestro corazón, nos volvemos vulnerables y lo único que encontramos es egoísmo. Y, aunque creamos que no nos dolerá, nos duele. No importa cuántas relaciones iniciemos; siempre ocurre lo mismo. Entonces ¿para qué seguir buscando el amor?.

Se parecían tanto que pronto trabaron una gran amistad, la mejor que habían tenido jamás. Era una relación maravillosa. Se respetaban mutuamente y nunca se humillaban el uno al otro. Cada paso que daban juntos les llenaba de felicidad. Entre ellos no había ni envidia ni celos, no se controlaban el uno al otro y tampoco se sentían poseedores el uno del otro. La relación continuó creciendo más y más. Les encantaba estar juntos porque, en esos momentos, se divertían mucho. Además, siempre que estaban separados se echaban de menos.

Un día él, durante un viaje que lo había llevado fuera de la ciudad, tuvo una idea verdaderamente extraña. Pensó: «Mmm, tal vez lo que siento por ella es amor. Pero esto resulta muy distinto de todo lo que he sentido anteriormente. No es lo que los poetas dicen que es, no es lo que la religión dice que es, porque yo no soy responsable de ella. No tomo nada de ella; no siento la necesidad de que ella cuide de mí; no necesito echarle la culpa de mis problemas ni echarle encima mis desdichas. Juntos es cuando mejor lo pasamos; disfrutamos el uno del otro. Respeto su forma de pensar, sus sentimientos. Ella no hace que me sienta avergonzado; no me molesta en absoluto. No me siento celoso cuando está con otras personas; no siento envidia de sus éxitos. Tal vez el amor sí existe, pero no es lo que todo el mundo piensa que es».
A duras penas pudo esperar a volver a casa para hablarle de su extraña idea. Tan pronto empezó a explicársela, ella le dijo: «Sé exactamente lo que me quieres decir. Hace tiempo que vengo pensando lo mismo, pero no quise compartirlo contigo porque sé que no crees en el amor. Quizás el amor sí que existe, pero no es lo que creíamos que era». Decidieron convertirse en amantes y vivir juntos, e increíblemente, las cosas no cambiaron entre ellos. Continuaron respetándose el uno al otro, apoyándose, y el amor siguió creciendo cada vez más. Eran tan felices que incluso las cosas más sencillas les provocaban un canto de amor en su corazón.

El amor que sentía él llenaba de tal modo su corazón que, una noche, le ocurrió un gran milagro. Estaba mirando las estrellas y descubrió, entre ellas, la más bella de todas; su amor era tan grande que la estrella empezó a descender del cielo, y al cabo de poco tiempo, la tuvo en sus manos. Después sucedió otro milagro, y entonces, su alma se fundió con aquella estrella. Se sintió tan inmensamente feliz que apenas fue capaz de esperar para correr hacia la mujer y depositarle la estrella en sus manos, como una prueba del amor que sentía por ella. Pero en el mismo momento en el que le puso la estrella en sus manos, ella sintió una duda: pensó que ese amor resultaba arrollador, y en ese instante, la estrella se le cayó de las manos y se rompió en un millón de pequeños fragmentos.

Ahora, un hombre viejo anda por el mundo jurando que no existe el amor, y una hermosa mujer mayor espera a un hombre en su hogar, derramando lágrimas por un paraíso que una vez tuvo en sus manos pero que, por un momento de duda, perdió. Esta es la historia del hombre que no creía en el amor. ¿Quién de los dos cometió el error? ¿Sabes qué es lo que no funcionó? El que cometió el error fue él al pensar que podía darle su felicidad a la mujer. La estrella era su felicidad y su error fue poner su felicidad en las manos de ella. La felicidad nunca proviene del exterior. Él era feliz por el amor que emanaba de su interior; ella era feliz por el amor que emanaba de sí misma. Pero, tan pronto como él la hizo responsable de su felicidad, ella rompió la estrella porque no podía responsabilizarse de la felicidad de él.

No importa cuánto amase la mujer al hombre, nunca hubiera podido hacerle feliz porque nunca hubiese podido saber qué es lo que él quería. Nunca hubiera podido conocer cuáles eran sus expectativas porque no podía conocer sus sueños.

Si tomas tu felicidad y la pones en manos de alguien, más tarde o más temprano, la romperá. Si le das tu felicidad a otra persona, siempre podrá llevársela con ella. Y como la felicidad sólo puede provenir de tu interior y es resultado de tu amor, sólo tú eres responsable de tu propia felicidad. Jamás podemos responsabilizar a otra persona de nuestra propia felicidad, aunque cuando acudimos a la iglesia para casarnos, lo primero que hacemos es intercambiar los anillos. Colocamos la estrella en manos de la otra persona con la esperanza de que nos haga felices y de que nosotros la haremos feliz a ella. No importa cuánto ames a alguien, nunca serás lo que esa persona quiere que seas.

Ese es el error que la mayoría de nosotros cometemos nada más empezar. Asentamos nuestra felicidad en nuestra pareja y no es así como funciona. Hacemos todas esas promesas que somos incapaces de cumplir, y entonces, nos preparamos para fallar.]  Extracto del libro “La maestría del amor”.

[CHAI COFFEE]

Este café está delicioso porque tiene muchas especias lo que lo hacen súper especial y diferente. Os recomiendo que os dejéis la leche preparada la noche anterior porque así cogerá mucho mejor los sabores de las especias.

  • 1/2 taza de café recién hecho
  • 1/2 taza de bebida vegetal de avena
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada
  • 1/4 cucharadita de jengibre 
  • 1/2 cucharadita de canela
  • Clavo (yo pongo 2)
  • 1 vaina de cardamomo 

*Nota: el cardamomo tenéis que abrirlo y retirar las semillas negras que hay dentro, esas son las que usaremos. La cáscara la podéis tirar.

** Si queréis espuma, con la bebida de avena normal no conseguimos mucha, pero podéis probar con alguna especial de avena edición Barista 🙂 (¡la de Oatly es mi favorita!). 

Colocamos la bebida vegetal y todas las especias en un cazo y ponemos al fuego. Cuando llegue a ebullición, retiramos y dejamos reposar un buen rato. Antes de irnos a la cama, quitamos las especias, tapamos el cazo con un plato y reservamos hasta el día siguiente. 

A la mañana siguiente preparamos el café y cuando lo tengamos listo, le añadimos la bebida especiada. 

chai coffee

Paula 

Overnight Oats de plátano y canela

Aloha! Nueva receta en el blog y no es más que una idea extremadamente sencilla y rápida para desayunar. Además de ser saludable y saciante. ¿Se puede pedir más?. 

Una de las mejores cosas de la receta, al igual que con la gran mayoría, es que podéis sustituir los ingredientes o hacer cambios según lo que tengáis en casa o más os apetezca. Si no tenéis yogur, podéis omitirlo por bebida vegetal, en vez de 150ml usaría 200ml. Para el puré de fruta, podéis utilizar plátano solamente como en la receta o también unas fresas porque queda también muy rico. 

Y sin más demora, os dejo con la receta y además aprovecho para recomendaros que si aún no lo estáis os suscribáis a la Newsletter , en unos días os enviaré un nuevo email con una receta en exclusiva, una pequeña reflexión y más 🙂

[Overnight Oats] 

1 ración.

 > Ingredientes:

            • Medio plátano
            • 3 cucharadas de yogur natural
            • 100 gramos de copos de avena
            • 1 cucharada de semillas de chia
            • 150 ml de bebida de almendra
            • Pizca de canela
            • Toppings: crema de cacahuete y rodajas de plátano

> Preparación:

Machacamos el plátano hasta conseguir un puré utilizando un tenedor.

En un bol colocamos el puré, el yogur, la bebida vegetal, las semillas de chia y la avena con una pizca de canela. Removemos muy bien hasta que todo quede integrado y tapamos con film para dejar en la nevera toda la noche.

A la mañana siguiente cuando vayamos a desayunar, retiramos el bol de la nevera y añadimos por encima los toppings que queramos, en mi caso plátano, canela y peanut butter (of course 😛 )

overnight oats de platano y cacahuete

Un abrazo,

Paula

❤ 

Aloha Septiembre🍑 y • favoritos de Agosto🧡•

ALOHA SEPTIEMBRE 🙂

Vuelvo a pasarme por el blog y por Instagram tras un parón de prácticamente un mes, pero la verdad es que lo necesitaba. Para mí es muy importante desconectar a veces del mundo online y conectar con el mundo real, así que ahora que he vuelto espero poco a poco ir publicando cositas por aquí. 

Durante este mes que he estado desaparecida he hecho muchas cosas sobre las que os he contado mucho más en mi Newsletter, y hoy por aquí quiero mostraros cuáles han sido mis 3 favoritos de Agosto.

Un Momento Zen: adiós luz, hola velas.

Puede que suene a tontería pero durante las noches he estado apagando las luces del salón, abriendo un poco la ventana y encendiendo varias velas. Ha sido un momento perfecto para parar, escuchar el silencio y pensar en lo que se ha conseguido durante el día. 

Un documental: Street Food & Cowspiracy (Netflix). 

Soy de esas pocas personas que no tienen Netflix, así que he aprovechado durante el mes de Agosto que lo he conseguido para disfrutar de una serie o pequeño documental con episodios sobre Street Food tanto en Asia como en LatinoAmérica.

Además, también he aprovechado para por fín ver un documental que ya tiene varios años y que aún no había visto. Es impactante ver el gran efecto que tiene la industria cárnica en nuestro planeta y medio ambiente, así que os recomiendo que lo veáis porque aunque sea un poquito, estoy segura de que cambiará vuestro punto de vista o percepción. 

Un Smoothie: cremoso de melocotón.

El melocotón siempre ha sido una de mis frutas favoritas y la verdad es que este smoothie queda delicioso, podéis cambiar los ingredientes según lo que tengáis por casa o lo que os apetezca, espero que os guste 😛

smoothie de melocoton blog

Cantidad para 1:
  • 1 melocotón maduro
  • 3 fresas congeladas
  • 1 cucharada de copos de avena
  • 3 cubitos de mango congelado
  • 1 cucharada de crema de cacahuete o almendras
  • Bebida de almendra

Añadir todos los ingredientes a una batidora y añadir la bebida de almendra poco a poco hasta cubrir los ingredientes, batir. Si véis que necesita algo más de líquido, añadir agua o más bebida vegetal. Podéis decorar con un poco de canela o azúcar de coco por encima. 

Luz & Amor,

Paula

🧡

 

Buddha Bowl de Verano

Como ya he dicho muchas veces en el blog, soy una enamorada de los Buddha Bowl, sobre todo porque además de lo bonitos que pueden ser y lo ricos que están, por el significado espiritual que tienen y que os conté aquí. En el blog os he dejado de momento un buddha bowl primaveral y otro invernal y hoy quiero dejaros uno veraniego con lechuga y vegetales estilo ensalada, además de una crema deliciosa de aguacate, un boniato tierno y a la vez crujiente por los bordes y un arroz de coco al que me he vuelto adicta desde que lo hice por primera vez hace unas semanas. 

Podéis añadir u omitir ingredientes según lo que tengáis por casa, pero sí que os recomendaría probar el arroz y el boniato aunque sea como guarniciones para otros platos. Además, si queréis añadir un aporte extra de proteína con legumbres podéis añadir también unas bolitas de coliflor o unos falafels de boniato. 

[Buddha Bowl de Verano] 

> Arroz de coco:

            • 1 taza de arroz
            • 2 tazas de agua
            • 1 diente de ajo
            • 1 cucharada de tamari
            • 1/2 lata de leche de coco
            • Zumo de medio limón
            • Sal

Colocamos una cucharada de aceite de oliva en un cazo. Cuando esté caliente, añadimos el diente de ajo laminado, damos unas vueltas y añadimos el arroz. Removemos bien y echamos las dos tazas de agua con un poco de sal. Dejamos que cocine el tiempo que indica el paquete.

En los últimos 5 minutos de cocción, añadimos la leche de coco y removemos bien dejando que se cocine a fuego muy bajito. Por último, cuando retiremos el arroz del fuego, echamos el tamari y el zumo de limón.

> Boniato al horno:

            • 1 boniato
            • Sal
            • Pimienta negra
            • Pimentón dulce
            • Comino
            • Ajo en polvo
            • 1 cucharada de harina de maiz (Maicena)

Lavamos bien el boniato y lo pelamos. Lo cortamos en rodajas no muy gorditas y colocamos en una bandeja de horno. Añadimos todas las especias, la harina y un buen chorro de aceite de oliva. Removemos bien para que todo el boniato quede impregnado y horneamos 25-30 minutos. 

> Crema de aguacate:

            • 1 aguacate
            • 1 cucharada de zumo de limón
            • 1 cucharada aceite de oliva
            • Sal y pimienta negra

Tan fácil como triturar con una batidora, podéis hacerlo con un tenedor, pero de verdad os aseguro que queda increíblemente cremoso si lo batimos. 

> Edamzames, lechuga, tomatitos, queso Mozarella, pepino y remolacha. 

Los edamames yo los tenía congelados, así que los saqué y los hice en 3-5 minutos en agua hirviendo con un poco de sal. Para terminar con el Buddha Bowl, colocamos unas hojas de lechuga, unos tomatitos y queso Mozarella, pepino, remolacha y además las rodajas de boniato, el arroz de coco y la crema de aguacate. Yo para finalizar, puse unas semillas y un chorrito de AOVE.

buddha bowl verano

Y hasta aquí el último post del blog hasta Septiembre, ya que como todos los años, éste se toma un descanso durante el mes de Agosto. Además, estos últimos días me he dado cuenta de que necesito hacer un poco off, por lo que no creo que aparezca mucho por Instagram algunos días. 

Mientras tanto, os deseo unas semanas fantásticas, que os cuidéis y queráis mucho por dentro y por fuera. Nos vemos a la vuelta con más energías y más fuerza.

Abrazo,

Paula

❤ 

Cheesecake fría de mango

¡Hola! Hoy quiero compartir con vosotros una receta deliciosa, rápida y sencilla. Nació de un momento de inspiración tras haber recibido un paquete de Congelados Juldan quienes me propusieron dar rienda suelta a mi imaginación y crear alguna receta con sus productos. Además, uno de sus objetivos principales es desmitificar que los congelados no son saludables ni buenos productos.

Cuando vi que me enviaban mango congelado no dudé en pensar hacer un postre rico y fácil que además es perfecto para esta época del año 🙂

Muchas veces, por no decir desde hace mucho tiempo, ha existido una creencia que nos hace pensar que los congelados no son aptos, sobre todo porque normalmente los asociamos a productos precocinados como lasañas, pizzas, helados, etc. Pero ese mito está muy lejos de la realidad, los alimentos congelados tienen muchos beneficios y son saludables, además son una manera estupenda de alargar la vida de muchos productos como por ejemplo de frutas y verduras. ¿Lo mejor? Todo lo que congelemos, no perderá sus nutrientes. 

Obviamente, no debemos olvidar mirar la lista de ingredientes de cualquier producto y ver que sólo lleva lo esencial. Por ejemplo, este mango congelado lleva únicamente mango en sus ingredientes, es decir, ni conservantes o colorantes ni endulzantes. PD: atentos a mi Instagram donde muy pronto compartiré con vosotros una nueva receta de plato principal utilizando verduras congeladas 🙂 Pero de momento, ¿nos ponemos manos a la obra con este postre?

[Cheesecake fría de mango] 

Salen 4 bocaditos.

 > Ingredientes:

            • 6 dátiles
            • 2 cdas de coco rallado
            • 75 gr de anacardos
            • 150 gramos de queso crema
            • 150 gramos de mango congelado 
            • 1 cda de sirope de agave
            • 200 ml de agua
            • 1/2 sobre de agar-agar en polvo (1 gramo)
            • Toppings: arándanos

> Preparación:

Comenzamos preparando la base. Para ello, trituramos los dátiles con el coco rallado y los anacardos hasta conseguir una pasta. La colocamos en un molde cuadrado o donde vayamos a preparar el postre. Extendemos y aplastamos bien por toda la superficie. 

Para la capa del queso, colocamos encima de la base el queso en crema y extendemos bien. Si lo queréis algo más dulce podéis mezclarlo con un poco de endulzante, en mi caso, yo no puse ninguno. Una vez que tengamos el queso colocado en el molde, lo llevamos a la nevera para que quede un poco más firme.

Para la capa de mango, comenzamos disolviendo medio sobre de agar-agar en cuatro cucharadas de agua. Después, en un cazo al fuego añadimos 200ml de agua y el preparado de agar-agar. Llevamos a ebullición 2 minutos y retiramos. En una batidora de vaso añadimos el mango congelado, el agave y el contenido del cazo, trituramos bien. Sacamos el molde de la nevera y vertemos esta mezcla por encima de la capa de queso. Volvemos a llevar a la nevera unas 2 horas para que quede compacto. 

Sacamos unos 5 minutos antes de servir y para decorar podemos poner unos arándanos frescos o congelados y además espolvorear coco rallado. 

cheesecake fria de mango saludable

Espero que os guste, la verdad es que en casa ha sido todo un éxito 🙂

Paula

❤